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viernes, 14 de octubre de 2016

Noches de mariposas de colorines




Un conocido mio  que, le gusta mucho hablar, siempre me dice, Flor, cuando llega la noche también se puede buscar consuelo en algo tan dispar como en un folleto de IKEA o en la música. La vida nos ofrece muchas cosas donde podemos encontrar el serenamiento o la energía vital solo hace falta saber qué se necesita.

Y busqué entre los cd una pieza de música que me levantara el alma, elegí el bolero de ravel. Sin darme cuenta mis pies se despegaron del suelo y danzamos juntos mi alma y yo, bailamos por toda la casa con los brazos en cruz, dando giros, pasos largos, de puntillas, vueltas y más vueltas hasta salir de mí, hasta tocar la luna haciendo volar el fular de gasa azul sembrado de mariposas de colorines. Revoloteaban alrededor de la luna entre mi alma y yo, y volaban por el salón, vueltas y más vueltas hasta caer exhaustas; el alma, las mariposas, su memoria, mis lágrimas  y yo.

Finalizó el bolero, el agujero silencioso que invadió mi casa me tragaba, me incorporé con dificultad apoyada en el revistero que estaba a mi izquierda, un revistero robusto, gigante, contundente, ahí estaba el flamante catálogo de IKEA. Se me anudó la garganta. A trompicones conseguí llegar hasta la cocina, preparé un te, necesitaba algo que ayudase a pasar ese atascamiento que aprieta mi garganta y amenaza con asfixiarme. 

A pequeños sorbos tomaba el te mientras recorría la casa con pasos lentos, después me senté en el suelo junto al revistero, inconscientemente comencé a hojear, con avidez, el folleto de IKEA, pasaba y pasaba las hojas, una, otra, y más y más..., tendré que cambiar toda la casa..., eso haré, todo nuevo, sofás, cortinas, toallas, sábanas, lámparas, cubiertos, armarios, camas, cocina, baños, todo, hasta convertirla en un lugar del que no quiera marcharme. Mañana todo a estrenar. Cuando llegue mañana..., cuando llegue mañana. 

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