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miércoles, 8 de febrero de 2017

Con mi corazón bajo el brazo: Dª Flor y sus cosas del montón



Mi conocido, ese que le gusta mucho hablar ya me ha dicho en repetidas ocasiones:

De una vez por todas Flor, ya ha pasado el tiempo para que empieces a aceptar lo imposible y mires por ti, o es que piensas pasarte el resto de tu vida lamentándote...

¿No ves tú misma que no se lo merece, que él está haciendo su vida en otra onda totalmente diferente a la tuya? Podías, por ejemplo, porque da pereza, yo lo sé, da pero que mucha pereza ponerse a conocer gente nueva, pereza y desconfianza, pero sí que podías empezar a hurgar en tu pasado, pero en ese pasado de cuando eras jovencita, sí, en el de aquellos chicos que además del tuyo, también te gustaron, porque, párate a pensar ¿tú, qué crees que habrá sido de ellos?

Piensa Flor que, lo más probable, sea que algunos estén en tu misma situación ya ves el ritmo que lleva la vida separando parejas que se dieron un sí inquebrantable. Pues eso, ahí lo dejo. Y mira que no te estoy diciendo que te tires a por ellos a degüello, eso tampoco, pero hurga, hurga un poco por ahí..., hazme caso porque ya está bien de dedicar lloros y sufrimientos a quien ya no quiere saber nada de ti. Es que Flor hay que saber dejarse ir a las personas. Pero no, tú no tienes suficiente con saber que está con otra ¡ay! Flor, Flor, que el cariño, el amor y la amistad no se mendigan, cuando lo aprenderás.

Y a mí pues me ha entrado de todo por el cuerpo, este conocido mío que, como es cómo es, es que parece que tenga la verdad en todo lo que dice. Y digo yo, es que desde fuera las cosas se ven de otra manera, pero desde dentro..., desde dentro vas cavando y cavando más en el pozo hasta enterrarte o hasta que brota el agua y te ahogas allí en ese fondo, que es como yo me encuentro medio ahogada, medio sepultada por los subsuelos y con la cabeza a rebosar de tormentas.

Y..., pues eso, que algo tendré que hacer con esta situación que me está empezando a engullir. Pues no sé a qué esperas me diría mi conocido, ese que le gusta mucho hablar. Pues eso, no sé a qué estoy esperando... No sé, no sé si ponerme a atravesar el espacio sideral con mi corazón bajo el brazo..., no sé. Que vuelva el pasado...,¡ay!, no sé.

sábado, 17 de diciembre de 2016

... De cuando en cuando



Y quedarme a vivir allí, porque todo es más fácil; hago deshago voy y vengo, vivo, señalo, marco y borro, voy al pasado, manejo el tiempo a mi antojo, ahora al futuro, ahora salgo del presente, ahora regreso al pasado, ahora tengo veinte años o doscientos o más, y me corono reina de los calendarios y emperatriz de los relojes. Y recoloco el orden y el  desorden, y detengo el tiempo y lo acelero. Y traigo conmigo a mi gente y los revivo. Y pinto el mundo con mi caja de colores y me invento primaveras y las traigo al invierno. Y paro las guerras y detengo los desastres y hasta he conseguido irme a vivir durante un tiempo al infinito...

Ustedes disculpen, es Nochebuena, y nada salió como me lo prometí, como me lo prometí yo sola a mí misma, ya saben, eso de que mi ex y yo estaríamos juntos antes de Navidad.

Flor, me dijo mi conocido ese que le gusta mucho hablar, vente conmigo estos días, mujer. Él se ha marchado a las islas, dice que allí hay un hotel especial para pasar estas fiestas especialmente pensado y diseñado para Singles y me invitó a ir con él pero yo quise quedarme en Madrid, me quedé sentada a esperar que ocurriese un milagro en Navidad.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Llevar vida de escritora ¿?


Flor, me dijo mi conocido, ese que le gusta mucho hablar ¿sabes qué es también una buena terapia para esto tuyo? escribir, cómprate un diario o unos cuadernos y vomita ahí todo lo que llevas clavado, verás cómo te limpia por dentro, verás qué catarsis.

Escribir, escribir, qué pereza..., pero sí que me gustaría a mí vivir como una escritora hacer vida de escritora pues acabas de darme una idea, eso sí que tiene que ser una buena vida, llevar vida de escritora qué bonito, me encanta, pues mira, es una opción, bueno, empezaré por comprarme un diario, pero no sé yo si lo estrenaré, también compraré plumas, tintas de colores y cartas de papel de tela. Quiero que mi cuarto huela a tinta y a papel a eso debe oler la casa de una escritora.

Que cómo creo yo que vive una escritora pues una vida idílica, bucólica, fantasiosa, mágica, una vida llena de vidas, de vidas tan distintas... Y, en una casita plantada en el campo donde no haya relojes, ni teléfonos, ni calendarios. Rodeada de sauces, pajaritos, abejas, flores, mariposas, un lago con familias de patos, montañas  de cúspide nevada, un viento suave que agite las ramas de los sauces, un cielo a capricho, ahora quiero que llueva ahora que salga el sol... Una chimenea encendida, un armario ropero, repleto, donde encuentre siempre la ropa adecuada para vestirme cada día y según el día y según me apetezca.

Solo que yo no me voy a ir a vivir al campo, pues anda que no soy yo urbanita ni nada y es que ¡huy qué miedo! vivir ahí toda asilvestrada..., que no, que al campo no. Digo yo que habrá escritoras que vivan en ciudades, como yo, en el mogollón de una metrópoli que, cuando menos vives ahí rodeada de millones de habitantes y no a solas con los pájaros las mariposas y los patos. 

Tendré que cambiar de casa, y no me va a importar que esté recién reformada porque ahora quiero vivir como una escritora y desde la ventana de una escritora han de verse los tejados, pero esos tejados rojos de teja árabe envejecida cruzados por dos cables de la luz donde se posan las golondrinas,  y ahí en el alféizar dos geranios uno florido y el otro a punto de florecer, sí, eso deben ver las escritoras a través de su ventana y no edificios de cristal y muros de ladrillo. 

Cambiaré de barrio  no me importa cambiar de barrio. Ahora quiero ver tejas árabes desde mi ventana y llevar vida de escritora y llenar la casa de libros viejos, encargaré unos metros de libros para llenar las paredes de la nueva casa, los quiero de color verde, un verde parecido al de los sauces, y de color membrillo como el color de las puestas de sol y unos cuantos más color chocolate como la tierra roja, otros azules que me recuerden un lago y también una máquina de escribir que aunque no pienso aprender a utilizarla, quiero que sea de un tono a juego con los libros y las plumas y las tintas y el papel secante, y el papel de tela también de colores que ahora voy a hacer vida de escritora. 
Realmente, mañana será otro día...

viernes, 14 de octubre de 2016

Noches de mariposas de colorines




Un conocido mio  que, le gusta mucho hablar, siempre me dice, Flor, cuando llega la noche también se puede buscar consuelo en algo tan dispar como en un folleto de IKEA o en la música. La vida nos ofrece muchas cosas donde podemos encontrar el serenamiento o la energía vital solo hace falta saber qué se necesita.

Y busqué entre los cd una pieza de música que me levantara el alma, elegí el bolero de ravel. Sin darme cuenta mis pies se despegaron del suelo y danzamos juntos mi alma y yo, bailamos por toda la casa con los brazos en cruz, dando giros, pasos largos, de puntillas, vueltas y más vueltas hasta salir de mí, hasta tocar la luna haciendo volar el fular de gasa azul sembrado de mariposas de colorines. Revoloteaban alrededor de la luna entre mi alma y yo, y volaban por el salón, vueltas y más vueltas hasta caer exhaustas; el alma, las mariposas, su memoria, mis lágrimas  y yo.

Finalizó el bolero, el agujero silencioso que invadió mi casa me tragaba, me incorporé con dificultad apoyada en el revistero que estaba a mi izquierda, un revistero robusto, gigante, contundente, ahí estaba el flamante catálogo de IKEA. Se me anudó la garganta. A trompicones conseguí llegar hasta la cocina, preparé un te, necesitaba algo que ayudase a pasar ese atascamiento que aprieta mi garganta y amenaza con asfixiarme. 

A pequeños sorbos tomaba el te mientras recorría la casa con pasos lentos, después me senté en el suelo junto al revistero, inconscientemente comencé a hojear, con avidez, el folleto de IKEA, pasaba y pasaba las hojas, una, otra, y más y más..., tendré que cambiar toda la casa..., eso haré, todo nuevo, sofás, cortinas, toallas, sábanas, lámparas, cubiertos, armarios, camas, cocina, baños, todo, hasta convertirla en un lugar del que no quiera marcharme. Mañana todo a estrenar. Cuando llegue mañana..., cuando llegue mañana. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

Antes de que pueda matarte la pena


Un conocido mío que, le gusta mucho hablar, siempre me dice, Flor, a la vida hay que darle acción, unas dosis de adrenalina antes de que se vuelva de color gris oscuro y  te me pongas cabizbaja y pueda matarte la pena; haz, haz, haz cosas, cosas nuevas, trastea, revuelve por ahí hasta provocar una de esas tormentas mentales que te afecten hasta la catarsis.

Y, acto seguido, nada más recordar estas cosas de este conocido mio, me he puesto a cambiar los muebles de sitio, a darle la vuelta a la casa aunque son casi las diez de la noche, ahí está todo empantanado; cortinas por el suelo, el sofá que estaba orientado al norte, ahora lo he colocado al sur, la mesa apenas cabe ahora en el sitio, pero es igual. He vaciado la estantería y me la he llevado de izquierda a derecha, entorpece un poco al abrir la puerta, pero el cambio es el cambio. Luego he dado la vuelta a las camas, a los armarios... En estas ando, cuando llaman al timbre, es mi ex, quiere, por favor,  no sé qué ropa de temporada y unos documentos del trabajo que deben estar por algún lado. Me mira con cara de circunstancias, y me suelta, Flor, pero ¿qué es lo que estás haciendo? Estoy divorciándome, le digo, estoy haciendo lo que tú querías. Y no volvió a decir ni una palabra más.

Y pasa a la habitación y rebusca aquello que ha venido a buscar, y lo mete en una bolsa y apenas me dice adiós y se va dando un portazo...

¿Y qué si mi casa parece ahora el Rastro de Madrid mal colocado? ¿Y qué si la he convertido en algo caótico? No he sido yo, ha sido él, él la ha fracturado, él la ha roto, él la ha echado abajo yo solo cambiaba las cosas de sitio esperando sentirme mejor y empezaba a estarlo, de veras, un poco sí, hasta que apareció él...

sábado, 10 de septiembre de 2016

... ¿Quieres verte así?



Un conocido mío, que le gusta mucho hablar, siempre me dice, Flor, no hay que bloquearse, por muy caótica que sea la situación, hay que seguir avanzando, hay que fluir, no enquistarse. Porque si no haces nada..., si solo vas a quedarte quieta llorando día noche, se te va a hinchar la cara y lo que es más, te dará, a buen seguro, una subida de tensión  o un ataque de ansiedad, tan brutal, que vas a ser capaz de vaciar la nevera, el armario galletero, todos los paquetes de pan de molde, la bolsa del pan diario, la caja del chocolate y hasta la bombonera, y, cuando ya no tengas nada que llevarte a la boca bajarás a comprar más para seguir engullendo, y, sin que te ofendas, te pondrás gorda..., con perdón, y con esa cara desencajada de tanto llorar, piensa, piénsalo un segundo Flor..., ¿quieres verte así?

-¡¡¡Nooo !!!

Así que me he apuntado a un empacho de ejercicio físico; pilates, gimnasio, aquagym y bailes de salón, eso por las tardes, por las mañanas voy de compras y a la peluquería y al salón de belleza. Y, mira, mientras voy y vengo y compro y me pruebo y vuelvo al día siguiente y lo cambio y quedo con mi conocido, ese que le gusta hablar mucho, y después salgo con las amigas, pues van pasando los días, va pasando el duelo, porque esto del divorcio es lo que tiene. Dicen que, es que hay que pasar como por un duelo, y yo esta clase de duelo como que no, es que me resisto, me niego a pasarlo.

Y estoy bien, todo bien..., si no fuera porque cuando me quedo a solas siento que me duele el corazón. Dice mi conocido que el corazón no duele, pues a mí sí, será que a él nunca le ha dolido, eso será.

martes, 6 de septiembre de 2016

... Desazón de verano


Es que no sé por dónde empezar...

Un conocido mío, que le gusta mucho hablar, siempre me dice. Flor, se empieza a hablar por el principio, siempre por el principio y luego ya las palabras salen solas, paso a paso, hasta que termines de contar lo que quieres contar.
A ver..., yo no había creído nunca que por estar de vacaciones con tu marido corriese una el riesgo de provocar el divorcio. Y, mira que lo habré oído veces en los informativos, todos los veranos lo advierten, pues yo era una incrédula. Es más cada vez que oía la noticia, pensaba todo lo contrario ¿qué hay mejor que unas vacaciones para unir más a la pareja?
Pues eso, que este año acertaron conmigo, he entrado en esa estadística de los divorcios veraniegos, y me digo, quizá este  proyecto de divorcio no sea duradero, como no lo son los amores de verano, los amores de verano dicen que se mueren cuando empieza el otoño. Y me ha dado por esperar al otoño, a ver si este proyecto de divorcio exprés se va diluyendo entre octubre y Navidad.